En un video de YuoTube, la personalidad de las redes mostró síntomas como migrañas y náuseas, además de enseñar su prueba positiva y hasta una ecografía que confirmó el embarazo, dejando a sus seguidores entre el shock y el debate.
Todo arrancó en el video del pasado 22 de febrero, donde Blue detalla su "misión" y reveló el positivo de su prueba, mientras estaba de vacaciones en Tenerife.
Rápidamente, clips del video saltaron a X, TikTok e Instagram, con pantallazos de la prueba y de la ecografía, impulsados por numerosos medios que lo cubrieron a las pocas horas.
@thesun Controversial adult star Bonnie Blue has claimed to be pregnant in a bizarre video featuring a ski mask-clad doctor giving her an ultrasound. #BonnieBlue #NewMum #Baby #UltraSound ♬ original sound - The Sun
Este anuncio impactó directo en el morbo colectivo del internet. Combinando el escándalo de las prácticas sexuales extremas con la "sorpresa" de un embarazo, alimentando la indignación de muchos internautas por los riesgos sanitarios a los que se sometió, burlas sobre paternidad imposible de rastrear y los debates sobre si todo es marketing o es una triste realidad.
Para las redes sociales, el embarazo de Blue es el combo perfecto, entre la desvergüenza y la provocación.
Esos “retos” que rompen todos los tabúes, dejan a su paso un universo de preguntas éticas, tanto en los Estados Unidos como en Latinoamérica.
Escándalo que resuena porque cuestiona los límites entre la libertad personal, la explotación sexual y el supuesto “empoderamiento” de OnlyFans para las mujeres, mientas monetizan lo extremo y lo depravado.
Esto no es solo un chisme de la web, sino que revela cómo la cultura digital premia la transgresión, hasta que choca con consecuencias reales como un bebé que se fecundó en medio del caos.
¿Hasta dónde llegará el interés económico para seguir con estos retos?
