Las distopías de Prime Video: de The Boys a Invincible

El Ingeniero S analiza cómo las series de ciencia ficción de Prime Video convierten a los superhéroes, las corporaciones y la tecnología en amenazas para la humanidad.

Por El Ingeniero S


Prime Video nos dice que la distopía Latinoamericana ya está aquí, solo que desigualmente distribuida. En esta segunda parte continúa la revisión de la oferta de series de ciencia ficción de esta plataforma.


Previamente, revisamos The Expanse (una de series más reconocidas de las últimas décadas) con la geopolítica de un futuro sistema solar, Man in the High Castle contesta la pregunta de cómo sería Estados Unidos si la Alemania fascista hubiera ganado la 2da Guerra Mundial, Upload muestra el dominio corporativista aún después de la muerte y finalmente, Tales from the Loop muestra a una ciencia ficción lenta y bella donde personajes humanos enfrentan lo extraordinario. 


Las series esenciales (continuación)

The Boys presenta un mundo donde los superhéroes existen, pero lejos de ser nobles salvadores, son celebridades corporativas corruptas y peligrosas. La serie sigue a un grupo de vigilantes comunes liderados por Billy Butcher, quienes buscan exponer y destruir a "Los Siete" (The Seven), el equipo de superhéroes más poderoso del mundo, controlado por la mega-corporación Vought International. La serie explora la hipocresía, el abuso de poder y la manipulación mediática mientras estos "perdedores" intentan nivelar el campo de juego contra adversarios casi invencibles.


El Compuesto V es la tecnología central: una sustancia que reescribe el ADN humano otorgando superpoderes. Científicamente, esto conecta con la edición genética real (ir a artículo CRISPR: la tecnología que puede reescribir la humanidad), aunque llevada a extremos imposibles. La idea de que una inyección pueda reorganizar completamente la biología humana para permitir vuelo, super-fuerza o regeneración contradice nuestra comprensión de la física y la biología, pero como metáfora de las tecnologías de mejoramiento humano (biohacking, nootrópicos, esteroides) funciona brillantemente. Vought utiliza tecnologías de vigilancia y control mediático: sistemas sofisticados de monitoreo, manipulación de redes sociales, deepfakes y control narrativo que son inquietantemente plausibles y ya existen en formas tempranas.


Los temas éticos y sociales de la serie giran alrededor de un poder corporativo desenfrenado: Vought International es una crítica mordaz al capitalismo tardío, mostrando cómo las corporaciones manufacturan héroes, controlan narrativas y convierten el heroísmo en producto comercial. Los superhéroes tienen contratos, equipos de relaciones públicas y métricas de aprobación. The Boys representan a quienes el sistema no protege. Nacionalismo y fascismo: Homelander personifica el excepcionalismo estadounidense llevado al extremo psicopático. La serie critica el militarismo, la xenofobia y cómo el trauma nacional se usa como arma política.


The Boys utiliza una estética de hiperrealismo sucio que contrasta brutalmente con el brillo corporativo de Vought. Las escenas de acción son deliberadamente grotescas y viscerales (cuerpos explotando, sangre excesiva) para subvertir la violencia "limpia" de las películas de superhéroes convencionales. Los trajes de Los Siete son versiones corporativas de superhéroes clásicos: Homelander es Superman con la bandera estadounidense, A-Train viste patrocinios deportivos como atleta olímpico. 


The Boys tiene escasa representación latinoamericana significativa. Supersonic (interpretado por Miles Gaston Villanueva) aparece brevemente en la tercera temporada antes de ser asesinado, perpetuando el problema de personajes latinos como sacrificios narrativos.


The Peripheral explora dos líneas temporales conectadas: Flynne en Carolina del Norte rural de 2032 testifica asesinato mientras juega lo que cree es videojuego avanzado. Resulta que estaba controlando un drone en Londres de 2099, setenta años adelante. El futuro está colapsado: el evento llamado “el Jackpot” (combinación de cambio climático, pandemias y colapso económico) mató al 80% de la humanidad. Los supervivientes ricos desarrollaron tecnología para comunicarse con pasados alternativos, buscando recursos y manipulando líneas temporales.

Las tecnologías son diversas: drones telepresencia, interfaces neuronales, impresión 3D de cuerpos completos, nanotecnología médica, inteligencia artificial doméstica, y crucialmente, comunicación entre líneas temporales cuánticamente entrelazadas. La plausibilidad varía: algunas tecnologías (drones avanzados, interfaces cerebro-computadora) están en desarrollo temprano; otras (impresión corporal, viaje temporal cuántico) son especulación radical.


Los temas son complejos: colonialismo temporal dónde el futuro rico extrae recursos (información, trabajo, soluciones) de pasados más pobres. El Jackpot es admisión que el cambio climático y desigualdad nos llevan a colapso, y las élites sobreviven mientras mayoría perece. Explora determinismo: ¿puedes evitar destino con información futura o cada intento crea nueva rama condenada similarmente? 


Estéticamente contrasta brutal: la Carolina del Norte de Flynne es Rust Belt empobrecido, comunidades rurales devastadas por opioides y desempleo, tecnología obsoleta, veteranos de guerras corporativas abandonados. El Londres 2099 es elegante y aterrador: la élite vive en lujo post-escasez mientras ruinas de mayoría muerta permanecen intocadas por respeto/horror. La cinematografía marca diferencia: realismo sucio en 2032, pulido y artificial en 2099.


Para Latinoamérica, esta narrativa es escalofriante: ya somos el pasado del cual futuros ricos extraen (materias primas, trabajadores, órganos, experimentos farmacéuticos). El Jackpot describe nuestro presente: colapso selectivo donde pobres mueren por catástrofes “naturales” mientras élites se aíslan. Una versión latina revertiría la dinámica: ¿qué sí comunidades indígenas con conocimiento ecológico sobreviven el Jackpot mejor que megalópolis tecnológicas?


Invencible (animación para adultos) sigue a Mark Grayson, adolescente cuyo padre Omni-Man es el superhéroe más poderoso de la Tierra. Mark desarrolla poderes y comienza entrenamiento heroico. Revelación devastadora: Omni-Man es alienígena del Imperio Viltrumita enviado a conquistar la Tierra, y su vida como héroe era infiltración a largo plazo. Mark debe decidir entre lealtad familiar y salvar planeta mientras descubre que Viltrumitas conquistaron miles de mundos mediante esta táctica: enviar agentes que se integran, reproducen, y eventualmente someten civilizaciones desde dentro.


Las tecnologías son superhéroes-como-ciencia-ficción: poderes Viltrumitas explicados genéticamente, viaje interestelar, civilizaciones alienígenas con niveles tecnológicos variables, ciencia que permite resurrecciones, clonación, cibernética avanzada. La plausibilidad es fantasía disfrazada de ciencia ficción, pero mantiene consecuencias físicas: peleas causan destrucción masiva real, las muertes son permanentes y gráficas, los poderes tienen límites.


Los temas son imperialismo y colonización: Viltrumitas practican supremacismo genético, conquistan mediante infiltración cultural, cometen genocidios justificados como “mejora” de especies inferiores. Omni-Man genuinamente ama a su familia terrestre pero fue condicionado a considerar eso como debilidad ante el deber imperial. Mark navega identidad híbrida: ¿es medio-conquistador o puede elegir otra cosa?


Estéticamente es una animación tradicional de calidad cinematográfica: fluida, expresiva, capaz de épica cósmica y drama íntimo. La violencia es explícitamente gráfica —sangre, desmembramiento, consecuencias físicas reales de combate superpoderoso. El diseño usa lenguaje superheroico clásico (capas, colores primarios, íconos visuales) pero subvierte expectativas constantemente.


Desde Latinoamérica, esta narrativa de conquista disfrazada como civilización es histórica: conquistadores llegaron prometiendo salvación, se mezclaron con población local, sus descendientes mestizos enfrentaron lealtades divididas. Omni-Man es Cortés o Pizarro como protagonista trágico. Mark es literalmente mestizo navegando los legados de conquistador y conquistado, preguntando ¿qué hago con esta herencia? Es una pregunta que todo latinoamericano enfrenta sobre sangre europea y indígena, privilegios heredados de opresión, y posibilidad de elegir otro camino.


Fallout adapta videojuegos post-apocalípticos. Doscientos años después de la guerra nuclear, la superficie terrestre es un desierto radiactivo mientras descendientes de élite sobreviven en Bóvedas subterráneas. Lucy, habitante ingenua de Bóveda utópica, emerge al Yermo buscando padre secuestrado. Descubre qué Bóvedas fueron experimentos sociales crueles operados por la corporación Vault-Tec, que posiblemente causó la guerra para justificar su modelo de negocio. En superficie, encuentra supervivientes mutados, tecnología pre-guerra funcional, facciones violentas y verdades sobre su propia Bóveda.


Las tecnologías son retrofuturistas atómicas: robótica años cincuentas, energía nuclear miniaturizada en todo, mutaciones por radiación, criopreservación funcional, armaduras mecánicas. La estética es “qué pasaría si años cincuenta nunca terminaran y luego todo explotara”. La plausibilidad es secundaria al estilo: es sátira de optimismo nuclear de Guerra Fría llevado a conclusión absurda.


Los temas giran alrededor de experimentos humanos sin ética: cada Bóveda era experimento social diferente (democracia radical, canibalismo forzado, clonación, aristocracia genética). Vault-Tec representa una corporación que sacrifica humanidad por ganancias, literalmente destruyendo la civilización para vender solución. En superficie, explora el tribalismo post-colapso, cómo culturas cargo emergen de tecnología incomprendida, y si la humanidad merece segunda oportunidad dadas nuestras fallas. Lucy representa el idealismo confrontando una realidad brutal.


Estéticamente es espectacular: Yermo californiano con ruinas de Los Angeles, tecnología art-déco cubierta de polvo nuclear, paleta de colores desaturados en superficie versus colores primarios vivos en Bóvedas y flashbacks. La serie captura estética visual del juego (perspectiva isométrica imposible en live-action, pero el diseño retro-futurista es idéntico) mientras cuenta la historia original. La música usa canciones optimistas de los cuarentas-cincuentas irónicamente sobre devastación.


Desde la perspectiva latinoamericana, este post-apocalipsis resuena diferente. Muchas zonas latinas ya parecen terreno baldío olvidado por el Estado: infraestructura colapsada, presencia militar arbitraria, corporaciones extractivistas operando sin regulación, comunidades sobreviviendo con ingenio ante la escasez. Una versión latina exploraría qué pasa cuando el apocalipsis es selectivo: élites en bóvedas mientras la mayoría enfrenta desastre en superficie, exactamente nuestra estructura social actual. Las estrategias de supervivencia latinoamericanas —economía informal, redes comunitarias, creatividad con recursos limitados— serían documentadas como post-apocalípticas pero son nuestra realidad presente.


Otras series notables


The Power definitivamente merece estar en esta conversación. Es una serie fascinante basada en la novela de Naomi Alderman que explora qué pasaría si las mujeres desarrollaran súbitamente el poder de emitir descargas eléctricas.


Paper Girls - Grupo de repartidoras de periódicos en los 80s se ve atrapado en una guerra temporal. Aventura nostálgica con buen desarrollo de personajes.


Night Sky - J.K. Simmons descubre un portal a otro planeta en su patio trasero. Ciencia ficción más intimista y de ritmo pausado, enfocada en personajes. Cancelada tras su primera temporada, esta serie mostró tener un enorme potencial para crecer.


Solos - Antología que explora lo que significa la experiencia humana en nuestra soledad presente y futura.


Person of Interest - Producida por Warner Bros para CBS (disponible en Netflix también para audiencias fuera de Estados Unidos). Serie que combina elementos de suspenso con ciencia ficción, un multimillonario programador crea una Inteligencia Artificial usando vigilancia masiva para predecir crímenes en la ciudad de Nueva York.


Lo que falta


Prime Video necesita ciencia ficción explícitamente latina: cyberpunk en megalópolis latinoamericanas, futuros indígenas donde tecnología ancestral se valida científicamente, distopías que reconozcan que América Latina vive experimentos sociales distópicos hace siglos. Necesitamos ver Buenos Aires, São Paulo, Ciudad de México, Lima como centros de innovación tecnológica y resistencia, no sólo como escenarios exóticos o mercados para consumir contenido anglosajón.


Las herramientas están disponibles: presupuestos altos, plataforma global, audiencia ávida de nuevas perspectivas. Pero requiere decisiones conscientes de comisionar, financiar y promover voces latinas contando nuestras propias historias especulativas. No queremos solo actores latinos en historias estadounidenses —queremos escritores, directores, diseñadores de producción latinos construyendo futuros desde nuestras cosmologías, historias y urgencias.


Reflexión final


Prime Video ha consolidado un catálogo impresionante de ciencia ficción que rivaliza con cualquier plataforma. Desde el rigor científico de The Expanse hasta la sátira capitalista de Upload, desde la melancolía retrofuturista de Tales from the Loop hasta el violencia de The Boys, la variedad es notable. Pero la ausencia persiste. La ciencia ficción mainstream sigue imaginando futuros donde Latinoamérica es ausencia, ruina, o en mejor caso, mercado. La pregunta no es si la ciencia ficción latina de clase mundial existe, sino cuándo las plataformas decidirán que vale la pena mostrarla al mundo.​​​​​​​​​​​​​​​​

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