“No hay que llegar primero…”: mexicana hace historia en esquí de fondo en los Juegos Olímpicos de Invierno

“No hay que llegar primero, pero hay que saber llegar”: mexicana hace historia en Juegos Olímpicos de Invierno.

Por Argos Latino Staff

 

¿Quién es Regina Martínez?

Regina Martínez Lorenzo cruzó la línea de meta con lágrimas en los ojos y una sonrisa que iluminaba su rostro. Completó los 10 kilómetros de esquí de fondo con un tiempo de 34:05.4 minutos, finalizando en la posición 108. Aunque fue la última en llegar, se convirtió en la primera de una lista mucho más importante: la primera mujer mexicana en competir en esquí de fondo en unos Juegos Olímpicos de Invierno.

 

Del Fútbol a la Nieve: Un Camino Inesperado

La historia de Regina con el deporte comenzó lejos de la nieve. Creció jugando fútbol en las fuerzas básicas femeniles de Pumas de la UNAM y posteriormente militó en la primera división de Costa Rica. Sin embargo, su vida cambió radicalmente cuando, a los 27 años, se mudó a Minnesota para estudiar Medicina en la Universidad de Minnesota. “Antes de eso no me había tocado un invierno tan fuerte ni había visto tanta nieve en mi vida. Nunca me había sentido tan triste, tan sola, tan atrapada”, recordó para Olympics.com.

 

Fue precisamente en ese momento de oscuridad, sufriendo frío, soledad y depresión estacional, cuando descubrió el esquí de fondo como una forma de liberar el estrés entre sus estudios y turnos médicos. “El esquí de fondo me salvó y me devolvió un sueño: ser olímpica”, confesó la atleta.

 

La inspiración definitiva llegó en 2018, cuando observó la participación de Germán Madrazo en PyeongChang. Regina contactó al esquiador mexicano para conocer el camino hacia los Juegos Olímpicos, y desde ese momento comenzó una travesía de ocho años llena de sacrificios.

 

Entrenando Sin Nieve en Miami

El camino hacia Milano-Cortina estuvo plagado de obstáculos aparentemente insuperables. Regina tuvo que mudarse a Miami para ejercer su profesión como médica de urgencias, un destino tropical que parecía incompatible con los sueños de una deportista invernal. Allí, sin nieve y con largas jornadas hospitalarias, se las ingenió para entrenar de madrugada, el único momento que le permitían sus turnos médicos.

 

La mitad del ciclo olímpico lo pasó haciendo su residencia médica, compaginando guardias de 24 horas con sesiones de entrenamiento. Para costear sus viajes a lugares donde pudiera esquiar, paseaba perros y ahorraba cada centavo posible. 

 

Un Momento Histórico en Tesero

La prueba de 10 kilómetros estilo libre con salida por intervalos se desarrolló en uno de los circuitos más demandantes del calendario olímpico. Regina fue una de las últimas en tomar la salida, competidora número 108 en una prueba dominada por las potencias europeas. 

 

Aunque Regina terminó a más de 11 minutos de la ganadora, lo que sucedió en la meta conmovió al mundo entero. Las tres medallistas permanecieron esperándola, y cuando finalmente cruzó la línea, la abrazaron en un gesto de respeto y fraternidad que solo se ve en los Juegos Olímpicos. Jessie Diggins, quien también tiene pasado en Minnesota, incluso le quitó los esquís en una muestra inolvidable de compañerismo deportivo.

Más que un Resultado: Un Legado para México

La participación de Regina Martínez trasciende cualquier posición en una tabla de resultados. En un país sin infraestructura consolidada para deportes invernales, lograr la clasificación olímpica representa una hazaña monumental.


Su presencia en Milano-Cortina envía un mensaje poderoso: los deportes de invierno también pueden ser una vía real de desarrollo para atletas mexicanos. “Es un honor abrir puertas para México como mujer”, declaró tras su participación.


Y es que con más de un siglo de historia olímpica invernal, México nunca había tenido una representante femenina en esquí de fondo. Regina se suma así a una lista de apenas cuatro mexicanos que han competido en esta disciplina: Roberto Álvarez, Germán Madrazo y Jonathan Soto.


Ya pensando en el futuro, la doctora esquiadora adelantó que buscará mantenerse en el ciclo olímpico con la mira puesta en los Juegos de 2030 en los Alpes franceses. Su legado no se mide en medallas, sino en la inspiración que brinda a futuras generaciones de mexicanas que sueñan con alcanzar lo imposible.​​​​​​​​​​​​​​​​

Share Post

Leer artículos destacados