Deporte femenino y atletas trans: por qué las deportistas están cambiando el debate

Ilustración conceptual de una pista de atletismo dividida por una línea central que simboliza el debate sobre inclusión y equidad en el deporte femenino, sin representar a personas reales.

Cada vez más atletas de élite expresan públicamente su postura sobre la participación de mujeres trans en las competencias femeninas.

Puntos clave

  • Cada vez más atletas están expresando públicamente su postura sobre la participación de mujeres trans en las competencias femeninas.
  • Aryna Sabalenka respaldó las nuevas medidas de elegibilidad de la WTA, mientras Sophie Cunningham defendió restricciones similares dentro del deporte femenino.
  • Otras jugadoras, entrenadoras y organizaciones sostienen posiciones diferentes, por lo que no existe un consenso dentro del propio deporte.
  • El debate enfrenta dos principios que muchas personas consideran fundamentales: la inclusión y la equidad competitiva.
  • No existe un registro nacional completo que permita saber con exactitud cuántas mujeres trans compiten en high school, college y ligas profesionales.
  • Más que buscar una respuesta inmediata, el desafío será mantener una conversación abierta, basada en evidencia y respetuosa de todas las personas involucradas.

Durante años, la conversación sobre la participación de mujeres trans en el deporte femenino se desarrolló principalmente en oficinas de federaciones, en las cortes, congresos y escritorios de dirigentes. Sin embargo, algo parece estar cambiando. Hoy son las propias deportistas quienes, cada vez con mayor frecuencia, están decidiendo expresar su opinión, aun sabiendo que cualquier declaración puede convertirlas en el centro de una tormenta mediática.

La más reciente en hacerlo fue Aryna Sabalenka, número uno del tenis mundial. Al ser consultada sobre la decisión de la WTA de implementar una prueba única de elegibilidad basada en el sexo biológico para sus competidoras, la bielorrusa respondió que respaldaba la medida porque considera importante preservar la equidad competitiva en el circuito femenino. También añadió que no tenía inconveniente en someterse ella misma a la prueba si las reglas eran iguales para todas.

Sus palabras llegaron apenas unos días después de que Sophie Cunningham, jugadora del Indiana Fever de la WNBA, reiterara públicamente su postura de que las mujeres trans no deberían competir en el deporte femenino. Cunningham afirmó que su posición busca proteger a las mujeres y niñas en el deporte y que no nace del rechazo hacia las personas trans, sino de su visión sobre la equidad competitiva. Sus declaraciones provocaron una intensa discusión que rápidamente trascendió el básquetbol.

@migueldeynes

Sophie Cunningham Just Told The TRUTH About Men In Women’s Sports The WNBA star laid the Trans agenda to waste in a new interview with ESPN. “I got a lot of negative feedback about me hating trans. And I’m like, ‘I never once said that’.” “I think that I am here to extend love. But I also think with that love is truth, being honest. And I want to protect young girls in a locker room, or young girls in sport who shouldn’t have to go against biological men.” That’s real bravery: Telling the truth. #Sophie #Cunningham #SophieCunningham #WNBA #Trans

♬ original sound – Miguel Deynes

En la WNBA, la entrenadora de Minnesota Lynx, Cheryl Reeve, aprovechó un partido frente a Indiana para portar una camiseta con el mensaje “Trans kids belong”, dejando claro que dentro del mismo deporte existen visiones profundamente diferentes sobre el tema. Antes del encuentro, Reeve y Cunningham incluso sostuvieron una conversación privada en la cancha, un gesto que ambas describieron como un intento de dialogar pese a sus desacuerdos.

Lo que emerge es una conversación compleja en la que conviven dos principios que muchas personas consideran importantes: por un lado, la inclusión y el respeto hacia las personas trans; por otro, la preocupación de algunas atletas por mantener condiciones que perciben como justas dentro de las competencias femeninas.

Los números detrás del debate

¿Cuántas mujeres trans compiten en Estados Unidos?

No existe un registro nacional que permita conocer una cifra exacta en todos los deportes y niveles competitivos.

🏫
High school
Cifra desconocida

Las asociaciones estatales no publican un censo nacional consolidado de estudiantes trans que participan en equipos femeninos.

🎓
College
Menos de 10*

Esa fue la estimación pública ofrecida por el presidente de la NCAA antes del cambio de política de febrero de 2025.

🏆
Profesional
Sin registro nacional

Las ligas profesionales y federaciones operan bajo políticas diferentes y no existe una base de datos conjunta para todos los deportes.

⚠️
Una precisión importante

“Menos de 10” no significa necesariamente diez mujeres trans compitiendo en equipos femeninos. La declaración de la NCAA se refería de manera general a atletas trans dentro de una organización con más de 500,000 deportistas universitarios.

*Desde febrero de 2025, la NCAA no permite que atletas asignadas varones al nacer compitan en equipos femeninos, aunque pueden entrenar con ellos y recibir ciertos beneficios relacionados con el equipo.

También resulta revelador que algunas de las figuras más importantes del deporte prefieran mantenerse al margen. Cuando le preguntaron a Caitlin Clark sobre la controversia generada por su compañera Sophie Cunningham, la estrella del Indiana Fever evitó tomar partido y respondió que esas decisiones corresponden a las ligas y organismos deportivos, mientras ella prefiere concentrarse en jugar baloncesto. Su respuesta generó críticas y elogios casi por igual, demostrando que, en un tema tan sensible, incluso el silencio termina siendo interpretado como una postura.

@therecount

Caitlin Clark isn’t interested in joining her teammate’s trans athletes debate. After the Indiana Fever’s loss to the Minnesota Lynx on Sunday, Clark was asked about the debate — sparked by her teammate, Sophie Cunningham, saying last month that trans girls and women shouldn’t play in women’s sports. The comments have led to protests on either side of the issue, with some fans in the stands wearing shirts that read “Trans kids belong in sports.” Lynx coach Cheryl Reeve wore a similar shirt during the game. “It’s not really a discussion we really have in our locker room,” Clark said in her postgame remarks. #wnba #basketball #caitlinclark #trans #athlete

♬ original sound – therecount

Por otra parte, hay quienes buscan poner en evidencia la “debilidad” de las mujeres atletas élite al insistir en enfrentamientos entre mujeres profesionales contra jovenes de nivel semi-profesional o amateur.

Pero, ¿por qué? Qué ganan estos individuos con propuestas absurdas como esta:

La discusión ha alcanzado tal nivel de visibilidad que incluso el presidente Donald Trump ha vuelto a intervenir con el estilo provocador que lo caracteriza. En días recientes resurgieron unas declaraciones suyas —que rápidamente volvieron a viralizarse en medio del debate actual— en las que bromeaba diciendo que, si dirigiera un equipo de la WNBA, llamaría a LeBron James para preguntarle si alguna vez había querido ser mujer, porque entonces tendría “el mejor equipo de la historia”. Más allá del sarcasmo, el comentario refleja cómo un debate que antes parecía limitado a reglamentos deportivos hoy se ha instalado de lleno en la conversación política y cultural de Estados Unidos.

La pregunta que permanece abierta
¿Puede el deporte proteger al mismo tiempo la inclusión, la dignidad de las personas trans y la percepción de una competencia justa para las mujeres?

Las respuestas seguirán siendo distintas, y probablemente lo serán durante muchos años. Tal vez nunca encontremos un punto de acuerdo que satisfaga a todos. Pero las sociedades democráticas no avanzan porque todos piensen igual; avanzan cuando son capaces de discutir los temas más difíciles sin dejar de reconocerse como parte de una misma comunidad. El deporte, que tantas veces ha servido para derribar barreras, enfrenta ahora uno de sus mayores desafíos.

Más allá de las reglas que adopten las federaciones, la verdadera victoria será conservar la capacidad de escucharnos con respeto.

El diálogo no garantiza un consenso, pero el silencio o la descalificación difícilmente conducirán a uno.

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