Hallyuwood: por qué la ola coreana conquista al mundo — y por qué ya no hay vuelta atrás

Escena de la película Parasite (2019) de Bong Joon-ho: la familia Kim en el semisótano de su vivienda en Seúl, Corea del Sur.

Crítico a domicilio explora el fenómeno Hallyu desde el cine de Bong Joon-ho hasta los K-dramas, Past Lives y el Oscar de “Golden” — con escala para América Latina incluida.

El fenómeno Hallyu, también conocido como “ola coreana”, hace referencia a un movimiento cultural originado en Corea del Sur que, en las últimas décadas, ha tenido un impacto global notable. Si nos centramos en el cine y la televisión, cabría preguntarse: ¿por qué se han vuelto tan populares las películas y series producidas en ese país? Varias razones ayudan a explicarlo: la apertura del mercado mediático como contrapeso a la hegemonía de Hollywood; las políticas culturales del Estado coreano orientadas a fomentar la inversión tanto nacional como extranjera en la producción audiovisual; y, por supuesto, la alta calidad de los K-dramas, que han dado vida a un gran campo de experimentación narrativa donde conviven la comedia romántica, la crítica social y la reinvención de los géneros.

No deja de sorprender que un país de poco más de cincuenta millones de habitantes, relativamente periférico en el mapa cultural global antes de los años noventa, haya logrado consolidarse como una potencia cultural y económica de primer orden. Debo decir que este crítico a domicilio es un entusiasta de la ola coreana o, si se prefiere, de eso que ya se llama “Hallyuwood”. No estoy solo: los dramas coreanos han conquistado amplias audiencias en Estados Unidos, sobre todo en ciudades con una gran población de origen asiático como Los Ángeles, desde donde escribo estas líneas. En América Latina, el número de fans va igualmente en aumento. No es una casualidad: las telenovelas latinoamericanas comparten con las producciones de Seúl, la capital de Corea del Sur, una marcada inclinación por el melodrama, las historias de amor atravesadas por obstáculos sociales y una fuerte apelación emocional.


Parasite obtuvo el Oscar a Mejor Película, un hito sin precedentes para una producción en lengua no inglesa.

En el terreno cinematográfico, algunas obras se han vuelto ya canónicas, como Oldboy, (Park Chan-wook, 2003), The Host y Parasite (Bong Joon-ho, 2006, 2019). Conviene recordar que Parasite, en la 92ª edición de los premios Oscar, obtuvo el galardón a Mejor Película, un hito sin precedentes para una producción en lengua no inglesa. Este tipo de reconocimientos no solo legitiman, sino que consolidan la presencia del cine coreano en el canon contemporáneo. Por otro lado, la Hallyu ha encontrado en las plataformas de streaming un vehículo de expansión privilegiado. Baste mencionar El juego del calamar (Squid Game, 2021-2025), serie distópica creada por Hwang Dong-hyuk para Netflix, convertida en fenómeno global, comparable en términos de alcance a la española La casa de papel (Álex Pina, 2019-2021).

CRASH LANDING ON YOU 


Crash Landing on You: una popular comedia romántica que puede tener una lectura alegórica.

Me gustaría recomendarles un par de series que, sin duda, serán de su interés. Comienzo con una que ya es todo un clásico: Crash Landing on You (Aterrizaje de emergencia en tu corazón, Lee Jeong-hyo, 2019-2020), una de las historias románticas más populares de los últimos años. Aquí, el melodrama alcanza una de sus formas más depuradas: el amor quimérico entre una empresaria surcoreana y un oficial norcoreano. Son Ye-jin interpreta a una heredera de una gran empresa de Seúl que, por un accidente, termina en territorio del Norte. Ahí inicia una relación con Hyun Bin, el estricto militar que sospecha que la mujer es una espía. Amar, en este caso, es cruzar una frontera literalmente infranqueable. Como es de esperarse, el Sur es representado como una potencia del capitalismo global frente a un vecino atrasado y desfasado respecto a los avances tecnológicos. Con todo, en un nivel alegórico, la posible unión de esta pareja podría apuntar a la reunificación de la península. Si las dos Coreas se vuelven una es algo que descubrirán al final, estimados argonautas, en este excelente ejemplo de comedia romántica y alegoría. 

BEYOND THE BAR


La estrella del K-pop Jung Chae-yeon y Lee Jin-wook en Beyond the Bar.

Si alguien disfruta de las series sobre el poder judicial, como es mi caso, no debe perderse Beyond the Bar (Kim Jae-hong, 2025), un sólido drama legal de 12 episodios centrado en Hyo-min (Jung Chae-yeon), una joven recién graduada, y su mentor Seok-hoon (Lee Jin-wook), un destacado abogado casi imbatible en los tribunales. Cada episodio nos presenta un caso independiente que se resuelve ante los jueces, abarcando desde el acoso escolar hasta la negligencia médica, entre otros temas que mucho nos dicen sobre la sociedad surcoreana. Siguiendo las convenciones del género, asistimos a la vida en la oficina, las rivalidades entre bufetes y la dinámica entre superiores y subordinados. Lee Jin-wook, conocido por su aparición en El juego del calamar, ofrece una actuación muy convincente como líder del equipo; del mismo modo, la estrella del K-pop Jung Chae-yeon afronta su papel con gran eficacia. Como digo, los amantes del género procesal/legal disfrutarán esta serie. 

PAST LIVES


Fotograma de Past Lives (Celine Song, 2023). 

Me gustaría detenerme en un aspecto que suele pasarse por alto cuando hablamos de la ola coreana: no todo este fenómeno cultural se produce dentro de las fronteras de Corea del Sur. Una parte significativa de estas nuevas narrativas emerge de la diáspora de creadores que desarrollan su obra en contextos transnacionales. Tal es el caso de Celine Song, nacida en Seúl, que llega a Canadá a los 12 años para, finalmente, estudiar cine en Nueva York. Su ópera prima, Past Lives (Vidas pasadas, 2023), es una de las películas que más me ha gustado en los últimos años. Al igual que Sentimental Value (Joachim Trier, 2025) se construye a partir de silencios, miradas y conversaciones contenidas. No es el tipo de cine de excesos melodramáticos ni escenas truculentas para provocar un hondo impacto en el espectador. Lo más importante es que es una historia marcada por la condición diaspórica de la realizadora, puesto que hay elementos semi-autobiográficos. En Vidas pasadas, los personajes parecen habitar no solo dos países —Corea del Sur y Estados Unidos—, sino también dos versiones de sí mismos: la que fueron y la que podrían haber sido. De esta manera, la coreana-canadiense nos ofrece una meditación profundamente melancólica sobre el desarraigo, la memoria y las bifurcaciones de la vida. Es una verdadera joya. 

GOLDEN


K-pop Demon Hunters (Maggie Kang y Chris Appelhans, 2025).

A este breve mapa habría que añadir otra dimensión del fenómeno Hallyu: la música. Porque si el cine y las series han consolidado la presencia global de Corea del Sur en el terreno audiovisual, es en la música donde esa expansión alcanza una escala planetaria. Un ejemplo revelador es la canción “Golden”, galardonada con el Oscar a Mejor Canción Original como parte de la banda sonora de la película K-pop Demon Hunters (Maggie Kang, otra coreana-canadiense la escribió y dirigió junto a Chris Appelhans, 2025). Compuesta por la cantante y compositora Ejae, junto con Mark Sonnenblick, la canción se ha convertido en un éxito global. Ejae nació en Seúl, pero se crio en Estados Unidos, por lo que identifica como coreana-americana. La artista canalizó su propia historia en “Golden” por el rechazo que sufrió en la industria del K-pop en su país natal. Una vez más, estamos ante una pieza marcada por la experiencia de la diáspora.

Aquí pueden ver el momento en que Ejae, Audrey Nuna y Rei Ami cantan “Golden” en la entrega de los premios Oscar:

Visto en conjunto, el fenómeno Hallyu —del cine de autor de Celine Song a las series de streaming y la música pop— compite hoy de tú a tú con Hollywood. Si durante décadas la industria estadounidense dictó las formas de imaginar el mundo, hoy Corea del Sur propone nuevas emociones y maneras de intervenir en la cultura global. Hago hincapié en que la Hallyu no ocurre solamente en la península coreana: creadores de la diáspora están haciendo sus propias contribuciones. Lo reitero: me declaro un fan de Hallyuwood, una ola que se hace más popular día tras día en el mundo con toda justicia. Únanse estimados argonautas. 

Share this post :

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest