Paz Vega protagoniza un drama desgarrador sobre la crueldad, las desapariciones y las masacres que atraparon a civiles salvadoreños entre el ejército y la guerrilla durante la guerra civil de los años 80.
Hay películas que entretienen. Hay películas que emocionan. Y hay películas que te golpean en el pecho con una verdad tan brutal que sales del cine diferente al que entró
Fireflies at El Mozote es de las últimas.
La película escrita y dirigida por Ernesto Melara y protagonizada por Paz Vega junto a Mateo Honles, el niño que carga con el peso de toda la historia. Los acompañan Juan Pablo Shuk, Yancey Arias, Jeff Fahey y Mena Suvari.

El ejército del gobierno salvadoreño estaba entrenado, armado y financiado. Operaba con licencia para matar. Las masacres a pueblos enteros no eran accidentes de guerra, eran estrategia impulsada por el poder y el dinero.
El Mozote es el caso más documentado, pero no fue el único. El 11 de diciembre de 1981, el Batallón Atlacatl entró a ese pequeño pueblo en Morazán y en menos de 48 horas asesinó a más de mil hombres, mujeres y niños. Civiles. Campesinos. Gente que no tenía nada que ver con ninguna guerra.
Las mujeres fueron violadas antes de ser asesinadas. Los niños no fueron la excepción. Históricamente está el relato de Rufina Amaya, la única sobreviviente adulta, que pasó décadas contando lo que nadie quería escuchar.
La masacre de El Mozote no fue un secreto bien guardado. En 1993, el periodista Mark Danner publicó en The New Yorker una investigación que se convirtió en referencia histórica obligada, documentando con nombres, testimonios y evidencia lo que el gobierno salvadoreño y sus aliados intentaron borrar.
Ernesto Melara, el director salvadoreño que dedicó años de su vida a contar esta historia, no llegó a ver su estreno en los cines de Estados Unidos. Falleció en el 2025, antes de que su película cruzara fronteras. Fireflies at El Mozote es, entonces, más que una película: es su legado. Y verla es también un acto de reconocimiento a un cineasta que creyó que esta historia merecía existir.
Noche de estreno En Los Ángeles
Fui a verla con Argelia y, aunque sabíamos que íbamos a ver algo difícil, no sabíamos que íbamos a salir de la sala en silencio.

Hubo momentos en que tuve que respirar hondo. Hubo momentos en que miré a Argelia y los dos entendimos lo mismo sin decir nada. Hay historias que no necesitan traducción cuando las llevas en la sangre latina.
Hay un detalle en la película que me llegó diferente. Los guerrilleros se comunicaban a través de una radio clandestina — Radio Venceremos — transmitiendo en medio de la guerra, escondiéndose, arriesgando la vida por mantener una señal al aire. Yo que he pasado mi vida adulta detrás de un micrófono, que encontré en la radio mi vocación y mi hogar, no pude evitar sentir algo muy profundo en esas escenas. La radio como resistencia. La radio como esperanza. La voz humana como el último acto de dignidad cuando todo lo demás ha sido destruido. Eso me tocó el alma.

Argelia y yo salimos del cine pensando en las víctimas. En las que no pudieron contar su historia. En las familias que todavía esperan justicia. En los sobrevivientes que durante décadas gritaron, pero nunca los escucharon.
Por eso te pido algo: ve a verla. Lleva a alguien contigo. Apoya este estreno en los cines este viernes 17 de abril.
Las víctimas de El Mozote merecen que su historia llene una sala de cine. Que alguien salga a la calle pensando en ellas y no olvidemos.
Fireflies at El Mozote está en cines desde este viernes en Los Ángeles, Nueva York, Miami, Chicago, Houston y más ciudades. Los boletos están disponibles en Fandango y AMC Theatres.







