El presidente de la FIFA habría intentado conseguir el apoyo de Donald Trump después del fracaso de un controvertido plan para vender parte del negocio comercial de los Mundiales a inversionistas privados.
Puntos clave
- Gianni Infantino habría buscado el apoyo de Donald Trump después del fracaso de su plan comercial.
- FIFA pretendía vender aproximadamente el 20% de una nueva entidad que administraría activos comerciales de sus principales torneos.
- La operación buscaba recaudar hasta 4,200 millones de dólares, pero fue cancelada tras una fuerte oposición.
- La cercanía de Infantino con Trump ha provocado cuestionamientos sobre la independencia política de FIFA.
- La crisis podría afectar el respaldo de Infantino de cara a su próximo periodo como presidente del organismo.
Durante casi una década, Gianni Infantino consolidó su poder al frente de la FIFA expandiendo los torneos internacionales y aumentando los ingresos del organismo. Sin embargo, una polémica propuesta para abrir parte del negocio del fútbol mundial a inversionistas privados ha provocado una de las mayores crisis de su gestión y, según diversos reportes, llevó al dirigente a buscar el respaldo del presidente Donald Trump.
De acuerdo con Reuters, Infantino intentó contactar a Trump después de que fracasara un plan para vender aproximadamente el 20 por ciento de una nueva empresa encargada de administrar los derechos comerciales de competiciones como la Copa del Mundo. La operación buscaba recaudar cerca de 4,200 millones de dólares y valoraba ese negocio en unos 20,000 millones, pero encontró una fuerte oposición dentro de la propia FIFA y finalmente fue retirada.
El negocio que provocó la crisis
El proyecto generó preocupación entre varias federaciones nacionales y dirigentes del fútbol internacional, quienes consideraron que una decisión de ese tamaño no podía tomarse sin un mayor consenso. Para muchos críticos, la propuesta representaba un paso hacia la privatización de algunos de los activos más valiosos del deporte.
El problema no es solamente cuánto vale el Mundial, sino quién tendrá el poder de decidir qué se hace con él.
La relación entre Infantino y Trump no es nueva. Ambos han compartido diversos eventos relacionados con el Mundial de 2026 y el presidente estadounidense ha elogiado públicamente el torneo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá. Sin embargo, la posibilidad de que el máximo dirigente del fútbol mundial recurriera a un aliado político en medio de una crisis ha despertado nuevas preguntas sobre la independencia de la FIFA.
Hasta el momento no existe evidencia de que Trump haya participado en la negociación ni de que interviniera para favorecer el proyecto. De hecho, la Casa Blanca ha señalado que el mandatario no discutió la propuesta comercial con Infantino.
Durante una rueda de prensa, Trump parece ni acordarse de Infantino.
La controversia llega en un momento delicado para la FIFA. Mientras Infantino busca mantenerse como una de las figuras más influyentes del deporte, varias federaciones comienzan a cuestionar su liderazgo y la forma en que se toman las decisiones sobre el futuro económico del fútbol.
Más allá del fracaso de una operación financiera, el episodio ha abierto un debate mucho más amplio: ¿quién debe controlar el negocio del Mundial y hasta dónde puede llegar la influencia de la política y los grandes inversionistas en el deporte más popular del planeta?










