TRÍPTICO SOBRE MARILYN MONROE A CIEN AÑOS DE SU NACIMIENTO – II

Marilyn Monroe cumple 100 años en el 2026.

En 1957, Marilyn Monroe y Laurence Olivier se enfrentaron en un set de Londres. Él tenía toda la técnica. Ella tenía algo que ninguna técnica puede enseñar. Esta es la historia de ese choque y de la película que lo convirtió en arte.

TRÍPTICO SOBRE MARILYN MONROE A CIEN AÑOS DE SU NACIMIENTO

II

“Todo lo que tienes que hacer es ser sexy”.

Laurence Olivier

Para conmemorar el centenario del nacimiento de Marilyn Monroe que se cumplirá el próximo 1 de junio, prometí escribir tres artículos: el primero, en donde hice un recuento de tres películas icónicas de la artista, se publicó en abril. Hoy traeré a presencia la cinta El príncipe y la corista (1957), una pieza clave en su filmografía por las razones que comentaré más adelante, y luego, en un juego de espejos, la película de 2011 que narra el rodaje de la primera, Mi semana con Marilyn. Y el primer miércoles de junio cerraré el tríptico con el que este crítico a domicilio rinde homenaje a la que es, quizás, la mayor estrella femenina del siglo XX. Sabemos que no fue la actriz más premiada de su época ni la mejor desde el punto de vista actoral, pero su impacto va más allá del séptimo arte: se convirtió en ícono de la cultura pop, reconocida a nivel global. Su lucha mayor consistió en combatir el estereotipo de la “rubia tonta” a la que Hollywood la había confinado, además de enfrentar los consabidos obstáculos de una vida marcada por el abandono, la soledad y las adicciones.

EL PRÍNCIPE Y LA CORISTA (THE PRINCE AND THE SHOWGIRL, 1957) 

El príncipe y la corista es una película importante por lo que significó en la carrera y vida personal de Marilyn, más allá de la película en sí misma. En esta comedia romántica de enredos y diplomacia ambientada en Londres en 1911, la actriz logra una de sus mejores actuaciones dando vida a Elsie Marina, una corista estadounidense que trabaja en el mundo del entretenimiento londinense. Durante la coronación del rey Jorge V, el estirado y arrogante príncipe Carlos de Carpatia (Laurence Olivier) queda prendado de Elsie y la invita a la embajada para una cena privada con la intención de seducirla. Pero Elsie lo contiene y termina ganándose el respeto del príncipe. Queda abierta la posibilidad de un romance entre ellos. 

Dirigida por Laurence Olivier (1907-1989), El príncipe y la corista fue producida por Marilyn Monroe Productions, lo que indicaba un deseo de la estrella de tener una total libertad creativa frente al sistema de estudios de Hollywood que solo quería explotar su imagen física. De hecho, esta comedia, que se rodó en los estudios Pinewood de Londres, fue la única película que Marilyn hizo fuera de Estados Unidos.

Cabe suponer que, al trabajar con un prestigioso actor y director británico como Laurence Olivier, Marilyn deseaba dejar atrás el estereotipo de la “rubia tonta” y ser considerada una actriz en toda la extensión de la palabra. Se sabe que durante el rodaje hubo mucha tensión porque se da la colisión de dos tradiciones actorales que difícilmente podrían reconciliarse: por un lado, la disciplina teatral de Olivier, un actor shakesperiano con gran experiencia; por el otro, el llamado “método de actuación” que venía de las ideas del director ruso Konstantin Stanislavski, desarrolladas en Estados Unidos por figuras como Lee Strasberg en el Actors Studio. En términos sencillos, este Método propone que el actor no “represente” una emoción, sino que la experimente de verdad. Dicho de otro modo, se buscaba una actuación más orgánica, menos teatral, para lo cual se necesitaba entender muy bien la verdad interior de los personajes.

Marilyn quería ser una actriz de método. Por esta razón, la filmación de El príncipe y la corista fue particularmente conflictiva. La estrella, con frecuencia, llegaba tarde al set porque, según ella, estaba estudiando sus escenas y pedía explicaciones al director para entender mejor a su personaje. Llevó al rodaje a su coach de actuación, Paula Strasberg, algo que molestó a Olivier porque era como tener dos directores, pues Marilyn consultaba con Strasberg prácticamente todas las escenas. En innumerables ocasiones, se tenía que cortar la acción, lo que significó un importante retraso para la producción. Un día, Olivier explotó y le dijo a Marilyn: “Todo lo que tienes que hacer es ser sexy”. La actriz se sintió profundamente ofendida por el comentario porque quería ser tomada en serio. Con todo, los críticos coinciden en que Marilyn mostró una gran naturalidad y encanto en la pantalla que eclipsó al gran actor inglés, el cual se vio rígido y sobreactuado en su papel de Carlos de Carpatia. Es decir, el “método” funcionó mejor frente a la cámara de cine.

Marilyn Monroe y Laurence Olivier (El príncipe y la corista, Olivier, 1957).

MI SEMANA CON MARILYN (MY WEEK WITH MARILYN, 2011) 

Mucho de lo que sabemos de los problemas entre Marilyn y Olivier durante el rodaje de la película de 1957 se debe a un autor inglés, Colin Clark (1932-2002), que escribió un par de memorias sobre la estancia de la actriz estadounidense en Londres: The Prince, The Showgirl and Me (1995) y My Week with Marilyn (2000). Clark fue un joven asistente en el set durante la filmación de El príncipe y la corista que se convirtió en un confidente de Marilyn. Deja un testimonio en sus memorias de la inseguridad profunda de la artista, una necesidad constante de validación y un deseo genuino de ser considerada una actriz seria. Al mismo tiempo, deja un testimonio de su fragilidad psicológica y problemas de ansiedad. Además, fue testigo de la relación conflictiva entre la actriz y el director.

Michelle Williams como Marilyn Monroe y Eddie Redmayne como Colin Clark.

Sus memorias fueron llevadas al cine en 2011 en Mi semana con Marilyn, dirigida por Simon Curtis. En esta cinta debemos destacar la gran interpretación de Michelle Williams como Marilyn. No en balde fue nominada al Oscar, ya que Williams retrata perfectamente la dualidad de Monroe: la mujer frágil e insegura (Norma Jean) frente a la radiante superestrella (Marilyn). Es decir, más allá del parecido físico, lo que Williams trabaja muy a fondo son las capas psicológicas de Marilyn. Por su parte, Kenneth Branagh como Laurence Olivier captura muy bien la creciente frustración del director al darse cuenta de que, a pesar de toda su técnica teatral, no podía igualar la magia natural de Marilyn en la pantalla. De igual manera, un actor de primer nivel como lo es Eddie Redmayne da vida a Colin Clark magistralmente.

Veamos una de las escenas representativas de la película de 1957 con Marilyn Monroe: 

Veamos ahora la misma escena con Michelle Williams:

Como ya lo señalé, El príncipe y la corista no es una de las comedias más aclamadas de Marilyn. La película que hizo exactamente después, Some Like it Hot (Billy Wilder, 1959, titulada en español Una Eva y dos Adanes) es, sin duda, la más exitosa de todas. Recordemos que Monroe ganó el Globo de Oro a la mejor actriz en una comedia o musical por su papel como Sugar “Kane” Kowalczyk, una cantante que toca el ukelele en una banda de Jazz. Marilyn interpreta varios números musicales icónicos en este filme, incluyendo las famosas canciones “I Wanna Be Loved by You” y “Running Wild”. A pesar de ello, El príncipe y la corista nos ofrece una excelente oportunidad para apreciar la presencia magnética de Marilyn en el cine. Su crítico a domicilio recomienda ver esta película, así como Mi semana con Marilyn, ahora que nos acercamos al centenario del nacimiento de esta emblemática figura del siglo XX.

EL PRÍNCIPE Y LA CORISTA

MI SEMANA CON MARILYN


El tríptico sobre Marilyn Monroe cierra el primer miércoles de junio, justo cuando se cumple el centenario de su nacimiento. La tercera y última entrega de Crítico a Domicilio llegará a este mismo espacio con el homenaje final que esta ícono del siglo XX merece. No se la pierdan.

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